"Un paseo por las nubes"
Después de una mañana de trabajo en Barcelona, llegó mi recompensa. El tren que me llevaba a Sant SadurnÃ, para en todas las pequeñas estaciones que encuentra en su camino. Una intensa lluvia se aprecia a través de los cristales y se hace patente cada vez que las puertas se abren para que suba y baje el pasaje... Al llegar a la penúltima estación del trayecto (la última serÃa Vilafranca del Penedés), bajé despacio, pero tuve que acelerar mi paso para no mojarme demasiado. Tomé un café en el bar de la estación, donde un atento camarero se cuidaba del bar, la tienda, los billetes de renfe y la entrada de vehÃculos al parking...
Josep y Ana vinieron a buscarme en coche, seguÃa la lluvia y camino a la bodega charlamos amistosamente. Una vez en Raventós i Blanc, todavÃa con un par de bodegueros trabajando, probamos algunos vinos recién terminados, todavÃa turbios, con ese toque lechoso del final de la fermentación que me recordó tiempos pasados... también probamos mostos, dulces y aromáticos que escondÃan la promesa de unos grandes vinos y cavas en el futuro.
Esperamos en el salón a que llegase Elena, viendo caer la lluvia sobre las hojas del viejo roble y cenamos en las Cavas, rodeados del silencio de miles de botellas, que aguardan pacientes su degüelle para salir al mercado orgullosas de su origen y su calidad. La conversación fue amena, informal, divertida... por un momento incluso nos olvidamos del mundo del vino, cosa que agradecieron Ana y Elena. En la casita de la piscina, pasamos la noche rodeados de árboles, de viñas y de calma, mucha calma.
A la mañana siguiente, el sol iluminaba la piscina y prometÃa una plácida mañana, muy diferente a la tarde anterior ¡Podremos dar un paseo entre los viñedos!... Nuestro anfitrión llegó puntual, y nos acompañó en un recorrido por el proceso de elaboración. Después volvimos a catar algunos de los futuros vinos. "Explicado asà hasta parece fácil", la verdad es que Josep sabe transmitir la importancia de cada paso en la elaboración.
Recorrimos las 90 Has de la finca despacio, parándonos en cada parcela, observando las diferencias, los matices, los paisajes, los aromas, los suelos... fue el paseo más relajante y placentero que daba desde hace mucho tiempo. Y llegamos al lago, fantástico recogiendo toda el agua de lluvia y que sirve de zona de recreo a muchos vecinos cercanos.
La comida en la "sala del Roure", rodeados de la historia de la familia, fue una maravilla, Dolores nos deleitó con un plato tÃpico de Cataluña pero modificado con ese toque malagueño que ella le dá, acompañamos con un Manuel Raventós 2001 y Noviembre 2006 que fueron testigos de otra charla amigable, cordial y entretenida.
Llegamos tarde a la vendimia, todas las uvas estaban recogidas, pero la experiencia, el paseo, el relax y la compañÃa, merecieron mucho la pena.
http://www.raventosiblanc.com/
Etiquetas: vinos









Mar, 07/10/2008 - 17:26



Comentarios
agradecido
gracias por tu ayuda y por describir tu experiencia de una manera tan personal y enriquecedora.
tu pasión por el vino se transmite en cada una de tus palabras.
francesc escala desde tokyo.
HOLA..........
Epale te estoy siguendo el camino, que belleza todo lo que muestras aquÃ, de verdad que le dejas ganas a uno de salir corriendo, a visitar esos sitios y catar todos los vinos que cuentas aquÃ..saludos..susana/ desde venezuela
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