Una de las razones principales por las que este verano pasé unos días en Galicia, era para visitar esta bodega, y preparado para la ocasión, guardamos la visita para el último día.
Llegamos puntuales a la cita y allí nos esperaban Rebeca y Locho, que nos hicieron de anfitriones y nos enseñaron la bodega y la finca.
Zárate es de las poquísimas bodegas gallegas que no compra uvas, utiliza las propias y sólo las de mejor calidad, la recogida de la uva a mano, separada por zonas, y en su punto de maduración hace posible sacar el mejor partido a la viña y a la uva, y eso se nota en cada una de las botellas, que a excepción del genérico, son de producción limitada.
Además son de los escasos, si no únicos, privilegiados de poseer cepas centenarias de esta uva, que estuvo apuntito de desaparecer.
Tras el paseo, nos sentamos en la finca “el palomar” para disfrutar de una charla mientras compartíamos un vinazo: Zárate Balado 2006
Para mí, que me encantan los albariños, y soy un enamorado de los caldos de Zárate, no fue sorpresa ver como el paladar se llenaba de matices con sus vinos, pero me gustó ver las caras de mis compañeros, cuando los cataban, y demostrando que el sermón que les di sobre dichos vinos, era cierto.
Luego el broche final, lo puso una impresionante cata compartida , donde yo, en primer lugar hice de anfitrión, sirviendo unos caldos catalanes, para posteriormente gozar, junto con mis compañeros de viaje, de una impresionante cena y de unos vinos gallegos de ovación y aplauso.
Proyectos así, con tanta dedicación y mimo, hacen que uno disfrute y le saque algo más a una botella de vino.
Etiquetas: vinos






Mar, 01/12/2009 - 01:42



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