VISITA A LAS BODEGAS ROSALIA DE CASTRO
TEXTO: Toni Mendoza
Para variar, la visita a las bodegas RosalÃa de Castro fue decidida sobre la marcha. La tarde del jueves 20 tenÃamos un par de horas desocupadas y nos apetecÃa conocer que y quien habÃa detrás de un vino que la mayorÃa de nosotros habÃamos probado el lunes por primera vez, nos habÃa gustado y despertado la curiosidad.
Un leve inconveniente. Las bodegas RosalÃa de Castro no figuran en la guÃa de bodegas visitables de la comarca. Son de reciente creación y aun no tienen estructura para recibir visitas. No obstante, insistimos porque nos interesaba mas tener una primera toma de contacto con los creadores del vino que no una visita organizada a modo clásico. Ambas partes aclaramos la situación y nos plantamos allà en diez minutos.
Si Pazo de Señorans es el clasicismo y Tomada de Castro la familiar, Rosalia de Castro, con su buque insignia Paco y Lola, son lo moderno, la frescura de concepto y ambiente.
Nos atendió muy amablemente en la visita a las instalaciones la guapa y locuaz Elvira, del departamento de Relaciones Públicas. Nos explicó que por lo reciente que es la empresa, una cooperativa que agrupaba más de trescientos pequeños productores de albariño de la zona, les habÃa impedido el desarrollo de unas instalaciones internas para acoger visitantes.
Vimos la sala de cubas y embotellamiento y nos explicaron que la idea original de las bodegas era crear un albariño destinado al mercado nacional, el Rosalia de Castro, y otro al mercado extranjero, el Paco y Lola, con ese diseño 'spanish-olé' y unas caracterÃsticas también más adecuadas a un publico desconocedor de albariños. El caso fue que en la capital del reino les entro por el ojo derecho Paco y Lola y habÃa sido un bombazo.
Favorecido, obviamente, por el hecho de que el vino en sà es muy bueno y muy accesible a todo tipo de paladares. Elvira nos explico anécdotas de los 'fans' de Paco y Lola y nos emplazó, cosa que hacemos extensiva desde aquÃ, a que volviéramos el año que viene, para ofrecernos una visita de las bodegas en mayor profundidad. Como comentaba antes, nuestra intención en toda visita era conocer el factor humano más que el técnico y ponerle un rostro a unos vinos que nos habÃan gustado. AsÃ, gracias a la amabilidad con que nos trataron quedamos más que satisfechos. Y por supuesto, pensamos volver.
Etiquetas: vinos


Dom, 04/10/2009 - 14:08


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